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Cuando el ambiente está seco y las temperaturas son suaves las arañas rojas atacan, estos pequeños ácaros, difíciles de detectar pueden debilitar nuestras plantas hasta matarlas.
Se trata de unos ácaros de entre 0,5 mm y 0,7 mm (Tetranychus urticae y Tetranychus turkestany) que suelen colonizar ciertas especies de plantas suculentas causándoles un daño superficial que puede terminar por impedir la función clorofílica. Su ciclo de vida es de apenas 28 días aunque puede alargarse o acortarse en función de la temperatura.
Tiene especial predilección por las plantas en invernaderos, sobre todo durante tiempo seco y con temperaturas suaves.
Resulta fácil detectarlas por el aspecto sucio y cubierto de una especie de telaraña que adquiere la planta. Las arañas en si son muy difíciles de ver a simple vista por lo que se recomienda usar una lupa.
Son sensibles a la humedad por lo que frecuentes pulverizaciones con agua las perjudica.
Su forma de actuar es ir picando con su estilete y vaciando las células superficiales de la planta una por una, dejando un inconfundible rastro de células muertas.
Tiene la capacidad de atacar euphorbiáceas, para evitar sus toxinas solo absorbe el contenido de una célula retirándose antes de que aparezca el látex.
Su coloración puede variar en función de la planta a la que ataquen.
Se pueden eliminar con acaricídas, aunque es muy recomendable ir cambiando de producto para evitar la aparición de resistencias y fumigar toda la estructura del invernadero o de lo contrario corremos el riesgo de que algunas arañas rojas encuentren refugio. Si no se actúa pueden terminar matando la planta.
La utilización de insecticidas fosforados y piretroides favorece la multiplicación de las arañas rojas.
Existen formas de lucha biológica mediante los ácaros depredadores (Amblyseius californicus y Phytoseiulus persímilis), coleópteros (Suymus mediterraneus y Stehorus spp
Huevos. | |
Euphorbia crassipes con cicatrices del ataque de arañas rojas.
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